ITV
Casi todos los años toca
pasar la IMV. Y digo casi, porque cuando se es pequeño no se es consciente de
los problemas que existen en el mundo cotidiano, cuando se es pequeño el alma y
el cuerpo son demasiado jóvenes para tener defectos, pero llegados a una edad,
la IMV se convierte en un requisito imprescindible. Estoy convencida de que
todos los días aprendemos algo nuevo. Decía un sabio conocido que quien no
aprende no vive. Yo he aprendido. Rectifico: estoy intentando aprender. He
llorado de alegría. He llorado de tristeza. He llorado sin más. He llorado sin
menos y menos se multiplicó al cuadrado para dar lugar a lágrimas infinitas. He
disfrutado. He pasado dolor. He visto como gente querida se ha ido. He visto
como gente inesperada se ha quedado. He viajado. He hecho daño. Me han hecho daño.
He hecho sexo con amor, y sexo sin más. He reído hasta quedarme sin fuerzas. He
hecho muchas cosas y echo de menos otras. Pero, sobre todo, he aprendido. Para bien
o para mal. Aprender debería ser neutral. Lo bueno y lo malo es relativo. ¿He dicho
que todos los años toca pasar la IMV? Vuelvo a rectificar: todos los días. A cada
minuto. A cada segundo. Yo estoy aquí intentándome vivir. Y a ti que estás
leyendo esto, a ti que no te conozco pero te quiero, te digo: IntentaTeVivir
No hay comentarios:
Publicar un comentario