Game
Over
Van cinco las veces que
he escrito y borrado el mismo mensaje en tu ventana de chat. Mi papelera se ha
puesto en huelga, ya no puedo contar las bolas de papel arrugadas que llevo
tirando desde hace semanas en un intento
de escribirte esas palabras que llevan dentro de mi varios meses y que,
ilusa de mi, quería enviarte a aquella dirección que un día me diste. Por si te pierdes por aquella ciudad, me
dijiste. Lo que la ciudad no sabe es que al final acabé perdiéndote a ti. O tú
a mí. No sé. Game over para las dos.
Sí, el juego se terminó. Ese juego en el que tú hacías como que me querías. Ese
juego en el que yo hacía que te creía.
El juego se terminó. Los recuerdos aún viven a fuego intenso en mi interior. Es
tu mirada la que sigue de inquilina en mi cabeza. Soy yo la que poco a poco se
va de la tuya. Quizá lo mejor sea que borre tu contacto de mi móvil. Quizá así
un día consiga sacarte de mi cabeza. Quizá así consiga salir del juego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario