Manual de corazones rotos
Nadie
nos enseña a olvidar. Olvidar no es algo que aprendamos por imitación, olvidar
es algo jodido cuando hay sentimientos de por medio. Una vez leí que las
personas deberíamos venir con 30 segundos de tráiler. Yo tu tráiler me lo salté
y preferí ser coprotagonista de tu película, película que no llegamos a
terminar de rodar por falta de sentimientos y exceso de inseguridades. Te
olvidaste de entregarme el manual de “corazones rotos” y ahora tengo que
chapucear para conseguir unir las piezas que perdí cuando te alejaste de mí,
porque joder sí, te lo repito otra vez: te olvidaste de entregarme el manual
para olvidarte. Aun llevo tu perfume orgásmico grabado en mis fosas nasales, tu
sonrisa en mi retina y tus palabras tatuadas en mi piel. Aún siguen preguntándome
por ti, aún sigo recordando aquel banco lleno de magia, deseos y nervios. Nadie
nos enseña a olvidar. Seguiré chapuceando y reuniendo las piezas que perdí
cuando te alejaste y si alguna vez te vuelvo a encontrar, por favor, devuélveme
la pieza que te llevaste para completar mi puzle.
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