Los años que me debes
Hola,
soy yo, llamo para decirte, mejor dicho, reclamarte los años que me debes. Sí,
has oído bien. Los años que me debes. Fue en aquella conversación vía Whatsapp
donde me dijiste que me hacías contrato de cuarenta años. Tú necesitabas
alguien a quien querer, yo necesitaba formación intensiva en tu cuerpo. Y ahora
me veo otra vez en la calle. ¡Joder, no respetaste nuestro acuerdo! Me echaste
a los tres meses sin previo aviso. Me echaste por mi sobre cualificación,
porque a mi lado tu perfil de jefa se quedaba pequeño. ¡Maldita sea! me has
dejado en la calle, sin el cobijo de tus brazos, has incumplido el artículo 47
de los derechos y deberes fundamentales que pactamos y que decía así: Todas las personas tienen derecho a
disfrutar de unos abrazos dignos y adecuados. Los movimientos voluntarios
promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes
para hacer efectivo los abrazos, regulando la utilización de los mismos de
acuerdo con la necesidad y/o interés de muestra de cariño. No me ha dado
tiempo a darte todos los versos que tenía para ti, ni a escribirte todos los
besos que mis labios deseaban plasmar sobre tu piel. Fue contigo con quien
aprendí a gestionar miradas y a administrar sonrisas. Contigo me di cuenta de que
el tiempo es relativo, que los años a veces pueden parecer meses y que los
meses a veces cuentan como años, que los flechazos existen y que el jodido de Cupido
me disparó con su flecha más potente. Llamo para decirte que…aún te quiero. Joder
que si te quiero, nunca he dejado de hacerlo, pero me sigues debiendo años, por
eso… ¿te apetece un café y reanudamos nuestro tiempo?
<<El
teléfono al que llama no está disponible, por favor deje su mensaje después de
la señal>>
<<Hola,
soy yo…>>
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