miércoles, 23 de enero de 2019

El amor, (con)fianza


El amor, (con)fianza

Corren malos tiempos para el amor.

A menudo me encuentro parejas impacientadas e inseguras y me pregunto: ¿dónde quedó la época de la (con)fianza en el amor? Antes (con)fianza se aseguraban bonos ilimitados de miradas, risas mañaneras, cosquillas en la cama, abrazos aterciopelados y besos con temperatura al gusto del consumidor y en la letra pequeña se añadía no acumulable a época de rebajas. Y todo iba bien, porque había (con)fianza muta en el amor. Actualmente, los puzles amorosos vienen con fecha de caducidad. Al tiempo comienzan a aparecer grietas, hasta partirse por completo y son de esos amores que ni el mejor super glue del mercado consigue pegar de nuevo. Se da paso a un estado anímico decaído, a una tristeza natural que embriaga toda la casa. Es entonces cuando preguntas como ¿qué he hecho mal? salen a flote. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que no son las personas, no es la época, es la (con)fianza que se decida depositar lo que hace que el amor avance.     

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