Sinfonía en tu cuerpo
¿Recuerdas el momento
después de echar un polvo?
Te acostabas a mi lado
mientras me decías entre risas “ha sido
la ostia” y justo después me besabas el hombro. Yo me quedaba mirándote y
me preguntaba cómo alguien como tú se podía haber fijado en un desastre como
yo. Eras mi puñetero orden en mi mundo de caos. Me gustaba incorporarme y mirar
como ibas al baño, tu cuerpo era una sinfonía que nadie se atrevía a dirigir
porque las notas que de ti salían no cabían en ninguna partitura.
Ahora me encuentro
sola, sin más música que la que dan en los comercios. Cierro los ojos y aun
llevo clavadas en mí las últimas palabras que me dijiste antes de cerrar la
puerta para no volver a verme más. El amor es así, es un inquilino con contrato
definido, es un “disfrútelo hasta la fecha de caducidad”, es un “no sé qué coño
tienes pero me perdería en cada uno de los poros de tu piel”.
¿Sabes que nos pasó? Que
el concierto que tú dabas en cada palabra, en cada mirada, en cada caricia…se
quedó demasiado grande para el teatro que yo te ofrecía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario