martes, 13 de noviembre de 2018

Noviembre dulce


13 de Noviembre

Noviembre dulce


Día de noviembre cualquiera, había pasado una hora desde lo acordado, pero no les importó a las dos almas inseguras, pues buscaban un sitio donde cobijarse y perderse del mundo.

Saludaron a la guardiana de aquel suntuoso lugar y esperaron a que la mujer buscara las llaves.

—Tercera planta, puerta 315.

Las dos almas asintieron y se dispusieron a subir hasta su destino. Un pasillo silencioso les dio la bienvenida. Introdujeron la llave en la puerta y giraron hasta que el cerrojo cedió. Les sorprendió una estancia agradable. Todo estaba bien ordenado, las sabanas color nieve estaban perfectamente alisadas y se respiraba un olor a paz.

Las dos almas se miraron. No hacía falta palabras, ambas sabían que había ganas, ambas sabían que en cuestión de minutos las invadiría un manojo de nervios, pero ninguna habló, no era necesario, los pechos palpitantes se hacían oír en toda la estancia.

—Siéntate conmigo —dijo una.

La otra sin pensarlo accedió y se sentó en sus rodillas. Se miraron, se miraron buscando no se sabe el qué, pero encontrándolo todo. Juntaron sus labios y se dejaron llevar. Las bocas marcaban el ritmo mientras sus corazones latían al compás.

Se abrazaron, se acariciaron, pero sabían que había que esperar aún pues el hambre las llamaba.

Decidieron pedir comida a la habitación, hacía frío para salir a la calle, pero en sus cuerpos era verano. Mientras esperaban, una de ellas desvistió la parte superior de la otra. La contempló como si de una escultura se tratara, la acarició provocándole escalofríos que hasta ahora no sabía que existían. La besó.

La comida tardó poco en llegar, pagaron y se dispusieron a devorar aquel manjar.

Cuando hubieron terminado, se echaron en la cama. Hablaron, rieron, hasta que las risas dieron paso a los abrazos, los besos, las caricias. Se desnudaron y siguieron besándose. No importaba ya el miedo, los nervios o la vergüenza, se dejaron llevar por las ganas que las devoraban, por el amor que se tenían, por la pasión que las invadía. Una de ellas tomó el control y comenzó a tocar a la otra. Tocó en rincones que ya creía perdidos, tocó como si se fuera a romper, tocó como se toca a la seda. Y se perdió, se perdió entre sus piernas mientras la otra alma se estremecía y tocaba el cielo con todo su ser. Así hasta que la locura la invadió, así hasta que volvieron a juntar sus labios, así hasta que las dos se llenaron de amor.

Y no hizo falta más, pues en aquella habitación se quedó para siempre una parte de ellas que llevan tatuada a fuego lento en sus cuerpos.



Mensaje especial: sé que a veces te cuesta creerme, sé que no hago lo suficiente para demostrarte todo lo que significas para mí, pero no te miento si te digo que me he enamorado, sí, me he enamorado como nunca lo he hecho. Quizá te asuste lo rápido que va todo, pero no tengo miedo. He decidido dejar los miedos atrás y vivir, vivir los momentos contigo, sin importarme si estaré haciéndolo bien o mal. Haré lo necesario para demostrarte que no soy lo que has tenido en un pasado, que no voy a hacerte daño, que haré cuanto sea para ganarme tu confianza y que me creas. Lo único que te aseguro es que te quiero y estaré queriéndote hasta cuando tu decidas, seguiré contigo el tiempo que me permitas quedarme en tu vida.

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