13 de Noviembre
Noviembre
dulce
Día de noviembre
cualquiera, había pasado una hora desde lo acordado, pero no les importó a las
dos almas inseguras, pues buscaban un sitio donde cobijarse y perderse del
mundo.
Saludaron a la
guardiana de aquel suntuoso lugar y esperaron a que la mujer buscara las
llaves.
—Tercera planta, puerta
315.
Las dos almas
asintieron y se dispusieron a subir hasta su destino. Un pasillo silencioso les
dio la bienvenida. Introdujeron la llave en la puerta y giraron hasta que el
cerrojo cedió. Les sorprendió una estancia agradable. Todo estaba bien
ordenado, las sabanas color nieve estaban perfectamente alisadas y se respiraba
un olor a paz.
Las dos almas se
miraron. No hacía falta palabras, ambas sabían que había ganas, ambas sabían
que en cuestión de minutos las invadiría un manojo de nervios, pero ninguna
habló, no era necesario, los pechos palpitantes se hacían oír en toda la
estancia.
—Siéntate conmigo —dijo
una.
La otra sin pensarlo
accedió y se sentó en sus rodillas. Se miraron, se miraron buscando no se sabe
el qué, pero encontrándolo todo. Juntaron sus labios y se dejaron llevar. Las bocas
marcaban el ritmo mientras sus corazones latían al compás.
Se abrazaron, se
acariciaron, pero sabían que había que esperar aún pues el hambre las llamaba.
Decidieron pedir comida
a la habitación, hacía frío para salir a la calle, pero en sus cuerpos era
verano. Mientras esperaban, una de ellas desvistió la parte superior de la
otra. La contempló como si de una escultura se tratara, la acarició provocándole
escalofríos que hasta ahora no sabía que existían. La besó.
La comida tardó poco en
llegar, pagaron y se dispusieron a devorar aquel manjar.
Cuando hubieron
terminado, se echaron en la cama. Hablaron, rieron, hasta que las risas dieron
paso a los abrazos, los besos, las caricias. Se desnudaron y siguieron besándose.
No importaba ya el miedo, los nervios o la vergüenza, se dejaron llevar por las
ganas que las devoraban, por el amor que se tenían, por la pasión que las
invadía. Una de ellas tomó el control y comenzó a tocar a la otra. Tocó en
rincones que ya creía perdidos, tocó como si se fuera a romper, tocó como se
toca a la seda. Y se perdió, se perdió entre sus piernas mientras la otra alma
se estremecía y tocaba el cielo con todo su ser. Así hasta que la locura la
invadió, así hasta que volvieron a juntar sus labios, así hasta que las dos se
llenaron de amor.
Y no hizo falta más,
pues en aquella habitación se quedó para siempre una parte de ellas que llevan
tatuada a fuego lento en sus cuerpos.
Mensaje especial:
sé que a veces te cuesta creerme, sé que no hago lo suficiente para demostrarte
todo lo que significas para mí, pero no te miento si te digo que me he
enamorado, sí, me he enamorado como nunca lo he hecho. Quizá te asuste lo
rápido que va todo, pero no tengo miedo. He decidido dejar los miedos atrás y
vivir, vivir los momentos contigo, sin importarme si estaré haciéndolo bien o
mal. Haré lo necesario para demostrarte que no soy lo que has tenido en un
pasado, que no voy a hacerte daño, que haré cuanto sea para ganarme tu
confianza y que me creas. Lo único que te aseguro es que te quiero y estaré queriéndote
hasta cuando tu decidas, seguiré contigo el tiempo que me permitas quedarme en
tu vida.
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