30 de Noviembre
El infierno(4)
No
sé si sabes que hoy estás especialmente guapa. Todos los días lo estás, pero
hoy es especial. Es tu cumpleaños. Me encantaría estar ahora mismo contigo
cenando y dándote ese regalo que llevas tanto tiempo esperando pero no me
atrevía a dar el paso. Me encantaría prometerte que todo esto se va a acabar y
que afuera nos espera una vida mejor, esa que hace tiempo planeamos. Me encantaría
poder abrazarte aunque fueran unos segundos, toda esta mierda sería más fácil
de soportar. Sé que no quieres felicitaciones, pero créeme cuando te digo que
mi felicidad es ver cada día que sigues con vida.
¥Marion
P.D:
acércate a la puerta, por favor, solo te lo pido esta vez.
Daira dobló la nota y la metió en
el interior del bloque. Con la linterna en la mano, se acercó a la puerta de su
celda y apuntó hacia el frente. Allí estaba. Marion la esperaba apoyada en su
celda, se dio la vuelta y le sonrió. Le lanzó un beso y se apartó, no quería
alargar aquel momento. Daira no pudo evitar derramar las lágrimas, se llevó la
mano al pecho y comenzó a llorar. Llevaba cinco meses sin ver a Marion. A pesar
de encontrarse en el mismo sótano, a pesar de estar en celdas cercanas,
evitaban el contacto. Marion no podía soportar verla cada día bajar aquella
escalera con sangre, arañazos, el cuerpo mojado y tembloroso, y Daira evitaba
mirar hacia la celda de Marion, pues era su única fragilidad y quería
mantenerse fuerte, quería aguantar lo máximo posible y así fue como acordaron
no verse, no hablar. Alguna vez Marion le hacía llegar a través de otras presas
alguna nota, Daira a veces contestaba, otras sin embargo se encontraba tan
acabada que apenas conseguía respirar. Esta vez, sin embargo, decidió
contestarle.
Continuará…
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