Si alguna vez te
hice daño perdóname, era pequeña e inocente, pero me sentía tan bien a
tu lado que no era consciente de que alguno de mis movimientos podía
causarte dolor.
Si alguna vez dije
algo contra ti perdóname, estaba creciendo y el miedo y la rebeldía se
apoderaban de mis palabras y me hacían decir cosas que no pensaba.
Pero
si alguna vez te olvido, por favor, no me perdones, porque olvidándote a
ti me estaría olvidando de la razón de mi existir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario