domingo, 18 de marzo de 2018

Origireto Marzo 1 y 2. Jilwbhao La cabaña del bosque

Hola amantes de las letras!
Después de un mes os traigo mis 2 nuevos relatos para el #OrigiReto2018, una iniciativa de los blogs Solo un capítulo más y La Pluma azul de Katty.
Como ya comenté en la anterior entrada, ahí podéis encontrar las bases del reto así como todas las temáticas propuestas. ¿A qué estáis esperando para apuntaros?
Me he divertido escribiendo estos relatos porque he podido crear mi propio escenario y darle el toque que yo he querido, el resultado me ha gustado bastante, en un futuro añadiré nuevas cosas a estos dos relatos.
Antes de deciros a qué objetivos pertenecen, como siempre, quiero que leáis los relatos y opinéis qué os parecen.
¡Aquí los tenéis!
 ♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣


Jilwbhao

Todos los 15 de abril llovía en Jilwbhao. El cielo azul daba paso a un manto color acero del que caían ejércitos de gotas de agua que en ocasiones eran devastadoras.

Cogí el cubo y lo saqué afuera. Con un poco de suerte conseguiría recoger agua para asearnos. Milo se había levantado muy temprano esa mañana para reunirse con los demás bhaionaies. Los bhaionaies eran los guerreros de nuestra tribu, pues durante centurias habían sido los encargados de proteger y defender Jilwbhao. Cada 15 de abril se celebraba la muerte de nuestro fundador Jilw, un guerrero que luchó contra los territorios enemigos por la libertad de nuestro pueblo y al que nuestros antepasados deificaron.

Los bhaionaies, llegada la fecha señalada, partían al alba hacia los espesos bosques en busca de los cinco mejores gemsbok con los que honrar a nuestro dios.

Las mujeres mientras tanto, éramos las encargadas de purificar los hogares, preparar el altar de los sacrificios y hacer la gran hoguera.

Seguidamente, tras colocar el cubo bajo la ventana, comenzó a llover. El cielo tronaba y descargaba su rabia con gran fuerza. Me asomé a la ventana, apenas conseguí ver nada afuera. Comencé a preocuparme por nuestros hombres, pues tanta agua no les dejaría apenas avanzar y no conseguirían traer a los animales. En uno de esos instantes, alguien golpeó la puerta. Me acerqué y abrí. Encontré a una mujer cuya cara tapaba un manto de cebra y cuyo cuerpo iba calado hasta los huesos. Se apresuró a entrar. Se dejó la cara al descubierto. Era Wahila, una de nuestras vecinas. A pesar de su avanzada edad, era una mujer que desprendía una belleza digna de deidades. En el pueblo se decía que era descendiente del mismo Jilw, pero ella siempre lo negaba.

    — Wahila, ¿qué le trae con este tiempo?­­ —le pregunté tomándole el manto.
    — Perdona querida, pero ya no sabía qué hacer, ¿has visto a Hatya? —dijo preocupada
    — No, ¿qué pasa Wahila?
    —¡Ay esta niña! —exclamó con voz temblorosa— esta mañana al poco tiempo de que Terh se fuera con el resto de bhaionaies, ella se ha levantado, estaba muy contenta, pues decía que los 15 de abril son un día especial para ella, ya sabes, aparte del gran día de nuestro dios Jilw, es el día en que Hatya nació. El caso es que me ha dicho que le hacía ilusión ir a por flores para hacerse una diadema con ellas e ir elegante esta noche en la celebración, pero… —hizo una pausa y me miró con ojos desesperados—  no ha vuelto, Aruth, y con este tiempo temo que le haya pasado algo.
 
    — No se preocupe Wahila, Hatya es una chica lista, seguro que se ha resguardado en algún lugar o se ha ido tras los bhaionaies, ya sabe lo curiosa que es —la tranquilicé ofreciéndole mi mano y poniendo la otra sobre su hombro.
    — ¡Ay sí! Perdona hija, me he agobiado yo sola. Tienes razón, Hatya es una chica muy curiosa, seguro que vuelve pronto. Siento haberte preocupado. Te dejo querida, que tendrás mucho que hacer, más tarde nos vemos en el altar.

Y colocándose de nuevo el manto en la cabeza se entregó a la lluvia.

Salí corriendo y cogí el cubo. Una vez dentro, vertí un poco en una olla de barro y la puse a calentar. Cuando conseguí la temperatura deseada, cogí el jabón con aroma a  dissotis mahonii y me dispuse a lavarme todo el cuerpo. En unos minutos estuve lista, me sequé y me enfundé un vestido de piel de antílope. Me coloqué un turbante a juego alrededor de mi pelo rizado. Vertí lo que quedaba en el cubo a la olla y lo puse a calentar para cuando Milo llegara. Coloqué de nuevo el cubo fuera. Aun caían algunas gotas, pero lo grave ya había pasado, la tormenta dejaba paso a un tímido atardecer. Fui caminando hasta el altar, dejando que mis pies descalzos sintieran el tacto de la tierra y las pequeñas piedras que a mi paso aparecían.

Encontré a las mujeres subidas en el altar limpiándolo. Subí la escalinata dispuesta a ayudarlas. Busqué con la mirada a Wahila, pero no la encontré. Pregunté a otra de las mujeres si sabía sobre su paradero, me dijo que se había ido hacia el leñero mucho antes de que yo llegara.

Me apresuré hasta allí, con suerte aun estaría allí y así de paso la ayudaba. La encontré llorando arrodillada junto a los montones de leña. Me arrodillé junto a ella e intenté calmarla. Se agarró a mi cuello y lloró desconsoladamente. Cuando se hubo desahogado, cogió mi mano y dejó algo sobre ella. Era una pulsera de madera en la que se leía un nombre tallado: Hatya. La miré buscando una respuesta.
    — La he encontrado a unos metros de la entrada al bosque —dijo secándose las lágrimas.
La ayudé a incorporarse. Le prometí que tras concluir la ceremonia la ayudaría a buscar a Hatya. Entre las dos llevamos la leña hasta el altar y con ayuda de otras mujeres encendimos una enorme hoguera. Los hombres llegaron al anochecer con los cinco gemsbok.

Una vez allí, varios bhaionaies sujetaron a los animales y, primero degollaron a uno, después al resto. Milo estaba allí. Vi como cogió una vasija y la llenó con la sangre de los animales. Seguidamente, subió la escalinata, se arrodilló y comenzó con el canto tradicional hacia Jilw. Todos los habitantes hicimos lo mismo. Tras concluir nuestro rezo, Milo vertió la sangre de los animales en el fuego. Después asamos la carne y nos la comimos. Busqué a Wahila entre la gente, la vi abrazada a Ther. Le estaría contando lo de Hatya. Fui junto a Milo, le besé y le di mis bendiciones por ser el elegido para honrar a Jilw. Me correspondió con su sonrisa angelical. En ese instante, me percaté de los enormes arañazos de su espalda.
    — ¡Por Jilw! Milo, ¿y estos arañazos? —dije pasando mis yemas por ellos
   — No te preocupes mi pequeña Aruth, algunas ramas de árboles son muy traicioneras, en unos días estarán curados —y dejó que sus labios se posaran suavemente sobre mi frente.

De esa manera, junto con una gran noche estrellada, concluyó otro año más de veneración para el pueblo de Jilwbhao.



Este relato está enmarcado en el Reto de escritura de #OrigiReto2018 para el objetivo 5. Escribe una historia que esté centrada en un ritual.

© Este relato tiene todos los derechos reservados



♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣


La cabaña del bosque

La gente se fue dispersando. Cada familia volvió a su hogar. Cogida al brazo de Milo, dimos un paseo bajo la silenciosa noche hasta llegar a casa. Puse a calentar la olla que había preparado por la mañana para que Milo se lavara. El aceptó con gratitud mientras quitaba toda ropa de su cuerpo. Lo observé por el rabillo del ojo mientras yo hacía lo mismo con mi vestido y dejaba mi pelo libre del turbante. Me dejé caer sobre nuestra cama de heno y esperé a que, como cada noche, Milo se acostara a mi lado abrazándome por la espalda.


Me desperté con los rayos de sol sobre mi cara. Aun podía apreciar el olor a tierra mojada.


Me levanté dispuesta a comenzar mi día. Me vestí y sujeté mi pelo con otro turbante. Entonces fue cuando la vi. La pulsera que Wahila me había dado la tarde anterior estaba a unos metros de mis pies. Se debió caer cuando me quité el vestido la noche anterior. La cogí y me la guardé. Le prometí a Wahila que la ayudaría a buscar a Hatya y eso precisamente iba a hacer aquella mañana. Salí fuera a por el cubo de agua, estaba lleno de las últimas gotas que habían caído. Seguidamente, lo hubiera metido adentro y hubiera vertido una cantidad en la olla para cuando llegara la hora de comer, pero algo llamó mi atención. Sangre. Había pequeñas manchas de sangre alrededor del cubo, la toqué y aún estaba un poco fresca. Me incorporé en busca de alguna señal que me indicara su procedencia. No vi nada. Decidí entonces caminar en dirección al bosque. Me adentré en la maleza y en la oscuridad. Los altos árboles impedían que la luz penetrara, provocando una sensación escalofriante a quien osase ir allí. El camino estaba lleno de piedras, las sentía hundirse profundamente en mis pies. Iba apoyándome en los troncos de los árboles para ayudarme a seguir. Allí reinaba el silencio, tan solo se oía el ruido que los roedores hacían entre los arbustos y el trino de los pájaros. Por un momento sentí el impulso de dar la vuelta y echar a correr, pero pensé en Hatya. Fue entonces cuando lo vi: de nuevo la sangre. Exhalé aire y seguí el rastro. Llegué a las profundidades del bosque en donde el frío se hacía eco. Vi una pequeña cabaña en mal estado. La sangre se extendía hacia la entrada. Con miedo fui hasta allí, la sangre indicaba que aquella cabaña era el origen de todo, me asomé pero tan solo vi penumbra. Entré en busca de no sé muy bien qué, entonces fue cuando la vi. 
El cuerpo de una mujer inconsciente yacía tendido en unos de los rincones. Corrí hasta ella para auxiliarla. Llevaba una diadema de flores alrededor de su melena castaña y un vestido de algodón color nieve. Tan solo entonces me di cuenta que era Hatya. Tenía las muñecas atadas y una mancha de sangre entre sus piernas. Nerviosa, comencé a llamarla zarandeándola suavemente. Abrió los ojos y me reconoció.


—Aruth —dijo con un hilo de voz quebrado— tienes que irte de aquí, sino también te matará a ti.

Un largo escalofrío me recorrió todo el cuerpo.

¿Quién te ha hecho esto? —pregunté, pero entonces oí pasos entre el bosque.
Aruth, tienes que irte —suplicó con miedo.


Salí de allí tan rápido como pude y me escondí detrás de un árbol. Las pisadas cada vez estaban más cerca. Tuve miedo, quise salir a su encuentro, pero Hatya tenía razón, si me dejaba descubrir las dos estaríamos perdidas. Una figura masculina se acercó a la cabaña dispuesta a entrar. Entonces se giró para inspeccionar los alrededores y asegurarse que nadie le vigilaba. Lo vi, y una marea de sentimientos se apoderó de mí. Era Milo. Me llevé las manos a la cara ahogando un grito y comencé a llorar. No podía creer lo que estaba viendo. El hombre con el que llevaba casi toda mi vida se había convertido en un monstruo. Me sequé las lágrimas y suspiré. Oí voces desde la cabaña. Milo gritaba, Hatya lloraba y le rogaba que la dejara en paz. Me acerqué sigilosamente y me asomé. Hatya estaba de rodillas llorando, Milo se encontraba frente a ella de pie. Vi cómo la golpeó gritándole que se callara. Hatya se resistía y comenzó a gritar. Milo giraba sobre sí mismo, estaba fuera de sí. De repente, cogió un puñal y amenazó a Hatya con clavárselo si no dejaba de gritar. La chica lloraba desconsoladamente. La iba a matar allí, delante de mí, sin piedad. No lo pensé, reparé en una lanza que había tirada entre los matorrales, la cogí y me dirigí al interior de la cabaña. Fueron apenas unos segundos. Corrí hasta Milo y le clavé la lanza lo más profundo que pude. Cayó al suelo, la sangre brotaba de su estómago. Por Jilw, lo había matado. Desaté a Hatya y la ayudé a levantarse, estaba temblando, me miraba con unos ojos que desprendían alivio y miedo.
 

     — Está muerto, Aruth —dijo llevándose las manos a la cara

     — Te iba a matar, Hatya, no lo podía permitir.

     — ¡Por Jilw, Aruth! ¿y ahora que vamos a hacer? —preguntó buscando mi mirada.

    —Me vas a tener que ayudar, Hatya. El río está tan solo a unos metros, lo llevaremos hasta allí y haremos como que todo ha sido un mal infortunio —dije buscando su aprobación.


Hatya lloraba y negaba con la cabeza, pero aceptó seguir mi plan. Saqué la lanza del cuerpo inerte de Milo y, entre las dos lo levantamos y andamos hasta el río. Una vez allí, lo dejamos en la orilla y con un leve empujón vimos como poco a poco la corriente lo alejaba. Miré a Hatya y la abracé. Ella 
 seguía llorando y temblando. Le cogí la mano y le entregué su pulsera. 


   — ¿Qué va a pasar ahora? —preguntó acariciando su pulsera.

   — Volveremos a casa y esto quedará entre nosotras, ¿de acuerdo? —ella asintió

   — Me violó, Aruth —dijo buscando consuelo —me asaltó ayer mientras cogía flores, me negué pero…

   — Lo sé pequeña, lo sé. Ya pasó —la abracé y le tendí mi mano.


Y juntas volvimos a casa cogidas de la mano sabiendo que aquel secreto moriría con nosotras.



Este relato está enmarcado en el Reto de escritura de #OrigiReto2018 para el objetivo 4. Escribe un relato en el que el protagonista se convierta en un asesino. 
© Este relato tiene todos los derechos reservados

¡Los OrigiPuntos!


5 comentarios:

  1. ¡¡Hola!
    Estupendo relato, muy bien ambientado, con todo ese mundillo étnico, vocabulario y costumbres que has usado ha quedado muy creíble. Historia realista, cumple todos los objetivos y todo correcto así que te añado esa preciosa pegatina completa al recuento y para la próxima actu, tendrás 10op más ;3

    Eso sí, consejitos:

    Te olvidaste un par de puntos al final de frase en los diálogos.
    Revisa un poquito la normativa para la puntuación en los diálogos;3 te lías un poco con los espacios, más que nada. Para resumir, no hay espacio tras el primer guión y el resto enmarcan siempre al narrador así:
    —Hola —dijo—. Bienvenido sea.
    Como en los parentesis, la coma o punto va tras la aclaración y no pegada al "Hola" y weno, es un poco confuso y son muchas cosillas, así que entiendo que te lies un poco xP.
    Y luego pusiste:"a quien se osase ir allí" que no estoy segura de si se te coló, pero sería "a quien osase" o "a quien se atreviera a".
    La parte en que la anciana entra en la casa también tiene una frase algo extraña y un poco repetitiva.

    Pero muy bien en general, geniales los dos relatos aunque creo que por sencillez y claridad me gustó más el primero. Y con un repasito rápido se solucionarían esos detallitos que te comenté así que nada importante ^^, espero que te ayuden. Enhorabuena por la ambientación sobretodo y muy bonito el tipo de personaje principal. Ánimo para abril ;3

    .KATTY.
    @Musajue

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola! Gracias!
      Me resulta extraño porque eso que dices de "se osase" lo cambié mucho antes de que me comentaras (me di cuenta releyéndolo) pero no sé porque entonces te sale la versión antigua...últimamente el blog me ha dado algún problemilla. Jaja no es que me lie con los espacios, guiones etc, es que al pasarlo de Word al blog no sé que puñetas pasa que se me descuadró todo y aunque me tiré un buen rato intentando arreglarlo no hubo manera y al final pues se ha quedado un poco churro pero va, mientras se entienda me doy con un canto en los dientes!
      Me alegro que finalmente te haya gustado!😉

      Eliminar
    2. Sí, por supuesto ^^ ambos relatos están realmente bien. Lástima que te de tanto problema al pasarlo desde word :S esperemos que tenga solución. Un abrazote y muchos ánimos para los siguientes, que vas genial :3

      Eliminar
  2. Hola, Sheila!
    Tengo que decirte que me ha encantado la ambientación que has utilizado para estos dos relatos, te has salido de los marcos típicos y eso siempre mola mucho!

    Te quería comentar lo de los diálogos, pero ya vi que Katty lo hizo ya y que es cosa del traspaso desde word, así que poco se le puede hacer a eso jajaja

    Sigue así! y felicidades por los 10 puntetes <3

    ResponderEliminar
  3. ¡Muy buenas! Ya estoy por aquí.
    Sobre el primer relato, tengo que decir que me ha atrapado bastante, pese a que los nombres tan diferentes a los que suelo leer me han sacado un poco de la lectura porque no me acordaba bien de quién era quien y tenía que andar subiendo para verificar si el nombre había salido ya. Aunque esto me ha gustado porque le daban más realismo a la escena que estabas contando.
    Por lo demás, me gusta que dejes abierto el final, con el tema de los arañazos en la espalda del hombre y la niña perdida, creo que van a tener relación ambas cosas y supongo que explicarás más de ello en el siguiente relato, por lo que voy a leerlo ahora mismo.

    Sobre el segundo relato, no me ha atrapado tanto como el primero porque ya me hacía una idea de lo que iba a pasar, pero también está bien escrito y cumples el objetivo, así que perfecto. Enhorabuena por la pegatina completa y por estos relatos!!

    ResponderEliminar