martes, 16 de abril de 2019

Ciclo laberíntico


Ciclo laberíntico



Ella no solía usar maquillaje porque su sonrisa iluminaba cada rincón de su pequeña y redonda cara.

Solía mostrarse alegre porque en su interior la niña de su infancia permanecía viva.

Solía reírse de sí misma porque eso le daba fuerza para continuar.

El problema venía cuando se formaba tormenta en su interior. La sonrisa se le apagaba, su risa pasaba a ser muda y los huracanes de su alma devastaban todo cuanto quería.

Ella era fuerte sí, pero hasta la persona más fuerte se cansa, se cansa de tirar del carro, se cansa de sembrar y no cosechar, se cansa de ser prisionera.

Cuando ella se tornaba en tormenta buscaba al silencio y a la soledad, se encerraba en su torre blindada y se alejaba del mundo.

No pasa nada por alejarse de todo cuanto tienes a tu alrededor, a veces es necesario hacerlo. Mandarlo todo a la mierda. Y está bien.

Cuando sus ojos descargaban toda la rabia entonces de nuevo la niña de su infancia salía a pasear.

Y así pasaba ella la vida, en aquel ciclo laberíntico.

jueves, 11 de abril de 2019

Alcohol amigo


Alcohol amigo



Estoy borracha.

Es ahora cuando puedo experimentar ese mismo calor que sentía al sentir tus manos rozando mi piel, es ahora cuando, con mi cuerpo ebrio, mi cabeza se encuentra sobria para decirte todo lo que me he guardado durante tanto tiempo.

Princesa de los infiernos, llegaste a mí para mostrarme que el cielo existe a pesar de haber cometido los 7 pecados capitales y alguno más. Que el éxtasis lleva tu nombre grabado a fuego lento en mi sensible piel.

Que nuestro paraíso pasó a ser el mismísimo infierno porque el diablo salió a tu paso para recordarte los miedos e inseguridades que vivían encadenados en tu inframundo interior.

Que desde que me cerraste tus puertas santas caí en picado hasta esto que llaman realidad, y que borracha, querida princesa de los infiernos, escribo los versos más sinceros que mi sobria cabeza es capaz de imaginar.

(Ex)ceso de ti


(Ex)ceso de ti

Ex(pedí) las sonrisas que me dedicabas al despertarte porque la ex(tensión) de tu inseguridad desmedida fue la causante de la (ex)torsión de nuestra relación.   

miércoles, 10 de abril de 2019

Lalocura


Lalocura

Locura era la montaña rusa emocional que tenía contigo.

Tus idas y venidas necesitaban un diagnóstico urgente.

Me hicieron VIP en el cardiólogo por los desajustes cardiacos que tu mirada me provocaba.

Te creíste turista en mi vida, como si yo fuera un destino al que puedes ir y volver cuando te plazca. Gasté mis siete vidas en darte las siete oportunidades que siete veces desaprovechaste. Me agotaste tanto que ya ni las pilas duracell me dan energía y los redbull se retiraron del mercado porque cada vez que me disponía a volar llegabas tú y me enredabas de nuevo en tu mundo terrenal.

Me agotaste, me usaste, tiraste y volviste a utilizar.

Pero te diré que encontré la salida del laberinto que tus recuerdos me provocaban, dejé de preocuparme por tu hipocresía tóxica porque ahora Lalo me cura la locura envenenada que me inyectaste, ahora la locura lleva otro nombre, y esta vez ha venido para quedarse.


sábado, 30 de marzo de 2019

730 días y 1000 botellas de Whiskey


730 días y 1000 botellas de Whiskey

Hoy he cambiado mi ropa sucia por unos vaqueros y un polo y he sustituido el olor a whiskey por aquella fragancia de Hugo Boss que me regalaste para mi trigésimo cumpleaños y que aún conservo casi intacta. Estoy nervioso. Tú te echo de menos de anoche ha hecho que esté toda la noche en vela. No te culpo, de hecho me gusta, lo estaba deseando. Ando firme por las calles de aquel barrio que una vez vio pasear nuestro amor. Te encuentro sentada de espalda a mí en una de las terrazas que hay en la plaza mayor. Te incorporas al percatarte de mi llegada y me dedicas una de tus sonrisas. ¡Qué guapa estás! ¡Estás jodidamente guapa! Llevas aquel vestido de lunares negros que te compraste en aquella boutique de París y que horas después te quité en aquel hotel de no sé cuántas estrellas, porque yo contigo vi el firmamento entero. Te queda bien ese nuevo corte de pelo y tus labios rojos siguen siendo el foco de atención. Paso mis manos por el pantalón disimulando sin éxito mi nerviosismo. Me hablas con tu melodiosa voz y poco a poco vamos entrando en conversación. Tardo poco en darme cuenta que no me echas de menos a mí, sino a que alguien te escuche. Ese gilipollas con el que has estado el último año y medio no sabe la mujer que se está perdiendo por el encaprichamiento de unas faldas mal teñidas. No sabe que mientras él juega contigo yo me muero por volver a dormir junto a ti, no sabe que después de casi tres años yo te sigo queriendo como los 730 días que estuve contigo. Te secas las lágrimas, miras el reloj y decidimos marcharnos. Tú me dices que tenemos que vernos más, yo asiento y sonrío. Llego a casa, me quito los zapatos y cojo la botella de whiskey de nuevo. Al fin y al cabo es el único perfume que me queda bien, al fin y al cabo me he hecho adicto, al fin y al cabo es de la única manera que no me dueles, cariño.  

miércoles, 13 de marzo de 2019

Musa


Musa

Me enamoré de tu sonrisa de niña traviesa, de tu pelo indomable y de los escalofríos que me provocaba tu piel.

Exploré el mapa de tu cuerpo, busqué cada uno de los tesoros que escondía cada poro de tu piel. Inhalé tu perfume hasta colocarme, (te) corrí hasta que mi boca quedó seca y tus gemidos se volvieron sordos.

Te abracé en las noches de frío y te desnudé cuando el calor nos invadió.

Ahora tan solo tengo tu recuerdo y ese viejo bloc de notas que te dejaste sobre la encimera de la cocina. Lo he leído mil veces. Siempre me pareció que escribías jodidamente bien. Todos estos años creyendo que eras musa y resultó que eras poeta. Inspirabas mi vida mientras tú encontrabas tus versos en los brazos de otro.

Estoy en el banco que hay frente a tu portal, sé dónde vives desde hace meses. Te veo todas las tardes sacar las llaves del bolso y perderte en el interior del hall. Muchas veces he tenido la tentación de acercarme a ti y preguntarte cómo estás, decirte que no te guardo rencor por lo que hiciste y que no he dejado de quererte, después lo medito y veo que no es buena opción, pues implicaría contarte que la heroína de mi vida me está consumiendo poco a poco, que desde que tú te fuiste la vida es una mala compañía para mí, que hay días que me despierto tirado en mitad de la calle sin acordarme de nada pero que tú, cariño, siempre acabas volviendo a mi consumida cabeza.

Me gustaría decirte que siempre serás mi mejor droga aunque en mis versos tan solo seas musa.


domingo, 10 de marzo de 2019

Sinfonía en tu cuerpo


Sinfonía en tu cuerpo



¿Recuerdas el momento después de echar un polvo?

Te acostabas a mi lado mientras me decías entre risas “ha sido la ostia” y justo después me besabas el hombro. Yo me quedaba mirándote y me preguntaba cómo alguien como tú se podía haber fijado en un desastre como yo. Eras mi puñetero orden en mi mundo de caos. Me gustaba incorporarme y mirar como ibas al baño, tu cuerpo era una sinfonía que nadie se atrevía a dirigir porque las notas que de ti salían no cabían en ninguna partitura.

Ahora me encuentro sola, sin más música que la que dan en los comercios. Cierro los ojos y aun llevo clavadas en mí las últimas palabras que me dijiste antes de cerrar la puerta para no volver a verme más. El amor es así, es un inquilino con contrato definido, es un “disfrútelo hasta la fecha de caducidad”, es un “no sé qué coño tienes pero me perdería en cada uno de los poros de tu piel”.

¿Sabes que nos pasó? Que el concierto que tú dabas en cada palabra, en cada mirada, en cada caricia…se quedó demasiado grande para el teatro que yo te ofrecía.